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Un mundo a tus pies

Blog de noticias de la Asociación Mundus: encuentra tu plaza para un Servicio Voluntario Europeo (SVE), intercambios, cursos. ¡Movilízate!

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EXPERIENCIAS

Así fue “On the Road to Tolerance”, intercambio Erasmus+ en Zakopane

Experiencias Erasmus+ en Polonia. Del 20 al 28 de febrero, Ismael, Jessica, Jordi, Maeva, Bernat, David, Daniel y Geraldine participaron con Mundus en el intercambio juvenil Erasmus+ “On the road to tolerance” en Zakopane, Polonia.

Aquí abajo os dejamos el texto y las fotos de Ismael Alonso, group leader del Spanish Team en esta experiencia.

Si después de leerlo te entran ganas de participar en algo similar, aquí tienes nuestros últimos proyectos.


20 de febrero. 4:40 de la madrugada. Acabo de llegar a Varsovia desde Berlín. Después de doce horas durmiendo en un autobús cálido y acogedor, bajo en territorio polaco y… me pelo de frío. El suelo está cubierto por ese tipo de nieve medio derretida que se amalgama con el barro formando una mezcla que, además de asquerosa, dificulta el avance. Para acabarlo de arreglar, el autobús ha llegado veinte minutos antes a la parada por lo que el metro (que abre a las cinco de la madrugada) está cerrado. Estamos a -7 grados y hace viento. Es en estos momentos cuando uno se plantea que la falta de puntualidad española no es tan mala. Acto seguido, recitas en tu cabeza varias maldiciones hacia el conductor alemán o polaco (¡A quién le importa de dónde es ese majadero!) por haber llegado demasiado pronto y por haber tenido el sadismo de encender al máximo la calefacción para que ahora el choque térmico sea mayor. Mis maldiciones son interrumpidas por otra frase que aparece con insistencia en mi cabeza:

¿Cómo diablos me he metido de nuevo en esto?

Es entonces cuando recuerdo que voy a participar en un Youth Exchange en Polonia. Recuerdo también que el resto del equipo de españoles que participarán en el Youth Exchange vienen desde Barcelona a Varsovia directamente. Nueva tanda de maldiciones para esos malditos que ahora estarán roncando a pierna suelta mientras yo anhelo que el encargado de abrir la estación del metro comulgue con la famosa puntualidad europea.

4:50 El metro abre. ¡Viva Polonia! ¡Viva Varsovia! ¡Y sobre todo viva el señor polaco que ha abierto la puerta del metro!

Cuando nos reunamos todos tendremos toda la tarde para estar en Varsovia mientras esperamos que nuestro autobús salga hacia nuestro destino final: Zakopane. Un pequeño pueblo al sur de Polonia donde los locales conviven con los turistas. Una especie de Benidorm pero a la polaca. Y nosotros, junto a jóvenes de Rumanía, Polonia e Italia vamos allí con una intención muy distinta: durante una semana profundizaremos sobre el concepto de la tolerancia y comprobaremos si la influencia del turismo en Zakopane la ha hecho una ciudad con unos habitantes más tolerantes.

Pero antes de eso, tengo (tenemos) que sobrevivir a Varsovia.

Poco a poco nos vamos reuniendo todos en la estación de Centralna. Daniel, uno de los miembros del equipo, tiene a una amiga que vive aquí y que se ofrece a enseñarnos un poco la ciudad. Pero primero vamos a comer. Nueve personas. Ocho españoles y una polaca. Así que vamos a un restaurante y empieza la batalla campal para descubrir no ya qué queremos comer si no qué es lo que se puede elegir porque no entendemos el polaco. ¿Recordáis que éramos nueve? Pues por motivos que aún no están claros (y que me temo que nunca lo estarán) acabamos pidiendo trece sopas. No sabemos cómo, no sabemos cuándo. Sólo sabemos lo que vemos. Y lo que vemos es al demente del camarero trayendo sopa y más sopa. Teniendo en cuenta que el mesero infernal únicamente sabe hablar polaco, decidimos no discutir mucho. Al fin y al cabo, es la sopa más barata y hace frío fuera.

Seguimos visitando Varsovia y la visitamos tanto que al final acabamos corriendo para coger el autobús que nos llevará a Zakopane. Ese estrés en el metro, ese descubrimiento de que los diez minutos que avanzaste tu reloj cuando os juntásteis todos (y que convenientemente olvidaste que habías hecho) para “ir con tiempo” no han servido para nada, ese sprint alocado a la salida del metro, esa maldita nieve/barro que lo único que hace es frenarte, esas paradas súper rápidas para preguntar a los polacos dónde está la dichosa estación de autobuses de Mlociny… pero llegamos. Porque siempre llegamos a tiempo. O al menos casi siempre. O al menos casi todos. Pero dejaremos eso para más adelante. De momento, estamos todos en el autobús.

21 de febrero. 7:00 de la mañana.

Finalmente llegamos a la estación de autobuses de Zakopane. La hora de entrada al hostal es a las nueve. Así que nos quedamos esperando dos horitas alegremente. Dentro de la estación de autobuses. Calentitos. Miramos los autobuses locales. Tenemos uno que sale a las 8:40 y se tardan unos quince o veinte minutos en llegar. Genial. Los españoles llegaremos con puntualidad alemana. Todos habíamos cambiado dinero en Varsovia. Teníamos dinero del país. Teníamos la parada a dos metros de nosotros constantemente vigilada. Teníamos los movimientos del conductor controlados. Teníamos los relojes sincronizados…

Teníamos billetes y la máquina sólo aceptaba monedas.

¿Y cuándo lo descubrimos? Cuando estamos dentro del autobús. ¿Y por qué sólo en ese momento? Porque el billete sólo se puede comprar dentro del autobús. ¿Qué hacemos? Vamos bajando a toda pastilla del autobús a comprar cualquier tontería en el colmado de al lado para que nos den el cambio en monedas. Recordáis aquello de “Porque siempre llegamos a tiempo. O al menos casi siempre. O al menos casi todos.” Pues bien, no todos llegaron a tiempo. Yo estaba de nuevo tranquilo pensando en qué parada debía bajarme cuando de repente escucho los gritos de mis compañeros “¡Dani se ha quedado fuera! ¡Dile al conductor que pare!”. ¿Decirle al conductor qué pare? Sí, claro. Primero que me oiga porque está en una cabina aislado, segundo que me entienda porque sólo habla polaco y tercero que me quiera hacer el favor. Así que dije lo que me pareció más razonable:

–No os preocupéis. Cogerá el próximo autobús y ya está. Pasan cada viente minutos…

–¡Está corriendo detrás del autobús!

Por lo visto, fue un error de cálculo aplicar el pensamiento racional en esa situación. Y dado que nuestro veloz perseguidor no era capaz de alcanzarnos (a día de hoy todavía jura y perjura que hubiera sido capaz y esgrime alguna razón peregrina) y que yo contemplaba la posibilidad de que se pegara un guarrazo impresionante en la nieve (y tener que venir a buscarlo de nuevo) hice lo segundo que una persona racional puede hacer: pasar del modo racional al modo imperativo.

– Envíale un mensaje y dile que pare de correr y que coja el siguiente bus, leñe.

Pero llegamos. Porque al final siempre se llega. Y de la misma manera que nosotros fuimos llegando, también fueron llegando los demás participantes de otros países.

A menudo, se tiene la idea de que resulta difícil cohesionar un grupo de muchas personas. Y que es aún más difícil cohesionarlo cuando sus integrantes pertenecen a diferentes nacionalidades. Y es que a menudo se tienen ideas superficiales. Porque lo necesario para que surja la cohesión es el compartir un interés común.

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Para algunos de nosotros la participación en este proyecto fue un acicate para tomar conciencia de que sabemos más inglés del que pensamos al ser ésta la lengua de trabajo. También nos acostumbramos a ser capaces de hablar delante de un público, expresar nuestras ideas de manera más o menos ordenada.

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Realizamos una serie de juegos de rol para ponernos en la piel de los demás. Eso nos ayudó a tomar conciencia de cuáles son las necesidades de otra persona. Hicimos un pequeño teatrillo sobre cómo nos ven (¡y cómo vemos!) las personas de diferentes nacionalidades. De la misma manera, hablamos sobre cómo reaccionamos ante estos estereotipos y cómo podemos erradicarlos porque a menudo los estereotipos son el caldo de cultivo de los prejuicios y de la intolerancia.

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Hicimos un experimento social al más puro estilo Diseña tu propio planeta que fue útil para entender cómo pueden chocar las diferentes necesidades entre los miembros de una comunidad y cómo se pueden llegar a acuerdos para solventarlos. Pero sin duda, la parte más importante fue el contacto directo con la población local. Una de las actividades que llevamos a cabo fue la realización de un pequeño test para comprobar el nivel de salud de la tolerancia en la población. Además fue muy interesante porque con algunas personas llegamos a entablar verdaderas conversaciones y se interesaron por nuestro proyecto.

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Pero sin duda lo que no se puede explicar es la cantidad de lazos que se establecen y cuánto puede llegar a enriquecer una experiencia como ésta. Y voy cerrando ya… que tengo que correr para coger el autobús porque, como dice la DGT, “lo importante es volver”.

¿Volver a casa? ¿Volver a hacerlo?

Eso ya…

Carla, SVE en Rumanía: “Ha sido mucho mejor de lo que me esperaba”

Experiencias SVE en Rumanía.  Carla, de Soria, a sus 24 años decidió hacer la maleta y poner rumbo al proyecto “Meeting with languages” en Arad (Rumanía), hace ya 4 meses. Nos ha enviado un texto y unas fotos para ponernos al día y lo compartimos con todos los que nos seguís.  Si leyendo el texto, te entran ganas de hacer un European Voluntary Service,  échale un ojo a los proyectos disponibles.


“Mi EVS esta llegando a su final, y con esto empieza el miedo a lo que me espera después y la tristeza de tener que decir adiós a esta experiencia y todo lo que ello conlleva, dejar atrás un lugar y a la gente que aquí has conocido.

Han sido solo cinco meses, pero parece que aquí el tiempo se intensifica. Todos sabemos que estamos en esta experiencia por un tiempo limitado, y hay que exprimirlo al máximo, así que todos los planes que surgen, planes que probablemente en tu país nunca harías, aquí falta tiempo para unirse. Viajes, fiestas, intercultural evenings, teatros, eventos deportivos… da igual lo que sea que te apuntas a todo.

Me acuerdo cuando me dijeron que había sido seleccionada para participar en este proyecto, no me podía imaginar todo lo que aquí viviría. Ha sido mucho mejor de lo que me esperaba.

Al principio dudé bastante si liarme la manda en la cabeza y venir o no. Lo típico, diferentes prejuicios sobre el país, y muchos comentarios negativos de mis amigos y familia acerca de irme a Rumanía a hacer un EVS, lo cual la mayoría de la gente no sabe en que consiste. Pero ciertas oportunidades aparecen una vez en la vida y es mejor cogerlas que no quedarte con las dudas de que hubiera pasado si…. Además este proyecto apareció en un momento de vacío existencial en mi vida (uno de tantos), no sabía muy bien que hacer con mi vida, el proyecto me gustaba bastante y lo vi como un tipo de señal y dije estas cosas ahora o nunca. Así que me puse manos a la obra, me compré el billete, hice las maletas y en dos semanas estaba volando a Rumanía sin saber muy bien lo que aquí me esperaba.

Han pasado muchísimas cosas, he visitado 5 países, he viajado por toda Transilvania, he hecho auto-stop (algo que en España es bastante impensable), he conocido a gente de mas de 15 nacionalidades diferentes, muchos de los cuales ahora se han convertido en amigos, he conducido con un coche alquilado con luces rotas de Rumanía a Serbia, he aprendido a bailar sevillanas (solo la primera y segunda pero algo es algo) y las he bailado en dos intercultural events, he probado comida y bebida  tradicional de muchos países, he participado en una carrera de canoas y en un cross, he viajado en trenes eternos por Rumanía… y mil cosas más que no voy a escribir porque sino no acabo.

Por todo esto ahora que mi proyecto está acabando, y me queda un mes aquí, no puedo estar más contenta de la decisión que tomé.

El tiempo aquí se ha pasado volando, y se que cuando quiera darme cuenta estaré metida en el avión volando a España. La verdad que cinco meses no han sido suficientes, siento que aun me quedan muchas cosas por hacer aquí y muchos sitios por visitar. Por no hablar además de que hemos estado aquí todo el invierno con un frío que te ca… y nos hemos quedado con las ganas de poder ver como sería pasar aquí el verano, piscina, festivales, buen tiempo y más viajes sin morir de frío tan pronto como sales de la puerta del hostel.

Pequeña recomendación aquí, si podéis elegir no viajéis en invierno (sobre todo diciembre,enero) a lugares fríos porque no disfrutas igual del sitio al que viajas, la mayor parte del tiempo estás congelado deseando meterte a un bar/hostel/hotel para evitar una hipotermia.

A pesar de eso esta experiencia ha sido más que positiva, animo a todo el mundo que este dudando en si hacer un EVS o no que lo haga, que es normal el miedo y las dudas del principio pero en cuanto llegas a tu destino y comienzas a conocer a la gente, empiezas con el proyecto y a construir tu vida en el nuevo país todos esos miedos y dudas se desvanecen. Al final el miedo lo único que hace es ponernos frenos y cortarnos las alas.

Creo que lo que se vive y se siente cuando viajas y vives en el extranjero es imposible hacerlo en tu país. Esto parece un tipo de universo paralelo, un parón en tu vida real en la que todo es posible, la gente está mucho más abierta a todo, es un contexto diferente al de tu vida real en el que no tienes una rutina fijada, cada día es diferente, te ves en situaciones que no suceden en tu vida diaria normalmente, haces amigos de muchos países distintos, convives con otros voluntarios 24 horas, tus amigos y  tu familia están lejos por lo que o te espabilas o te espabilas ya no hay “tuppers” que valgan.

Creo que cuando esté en España de nuevo esto me parecerá un sueño, algo que nunca ha ocurrido, pero que me ha hecho cambiar como persona. Ver las cosas desde otro punto de vista y pensar de manera diferente.”

Alejandra, próxima SVE en Italia: “Los miedos guárdalos en un cajón porque no ayudan para nada”

Experiencias SVE en Italia.  Hace una semana le comunicamos a Alejandra que había sido seleccionada en un proyecto del Servicio Voluntario Europeo. Antes de irse a Italia nos comparte sus impresiones.  Si leyendo el texto, te entran ganas de hacer un European Voluntary Service,  échale un ojo a los proyectos disponibles.


Nombre : Alejandra Hidalgo

Lugar del Proyecto: Palermo – Sicilia

Fechas del proyecto: Marzo 2017 – Noviembre 2017

Ciao a Tuttii!! Mi nombre es Alejandra Hidalgo y tengo 27 años. Nací en Caracas – Venezuela pero vivo en Valencia – España desde hace 10 años, así que valenciana de corazón.

Hace un año empecé con la aventura de buscar un SVE y digo aventura porque son tantas las posibilidades y lugares donde irse que tu cabeza empieza a divagar. Pero bueno me centré en aquellos que se relacionaban con mi carrera, Audiovisuales, e hice muchas entrevistas, alrededor de seis, hasta la mañana del 15 de enero que me dieron la gran noticia. Me voy a Paleermoooo!!

La organización en la que trabajaré estos próximos 9 meses es CESIE en Palermo, la cual se encarga de promover el crecimiento a través de enfoques educativos innovadores y participativos. Prestaré mi apoyo en el departamento de comunicación, realizando tareas asociadas a la Comunicación online: analizando, planificando y gestionando campañas de comunicación en plataformas web, redes sociales, etc.

No paro de contar los días para estar ya en esta maravillosa isla y descubrir cada uno de sus rincones. Se que podré aprender muchísimo de esta experiencia y de las personas que allí conozca. Como consejo os digo que no os desaniméis, el camino es difícil pero si estas seguro de que quieres hacerlo, lo conseguirás. Y los miedos guárdalos en un cajón porque no ayudan para nada.

A vivir Muuundus!!

Samuel, SVE en Rep. Checa: “Aportas tu tiempo y tus conocimientos para crecer y hacer crecer a los demás”

Experiencias SVE en República Checa.  Samuel, de Motilla del Palancar (Cuenca) a los 23 años decidió hacer la maleta y poner rumbo a Holesov (República Checa) hace ya 5 meses. Nos ha enviado un texto y unas fotos para ponernos al día y lo compartimos con todos los que nos seguís.  Si leyendo el texto, te entran ganas de hacer un European Voluntary Service,  échale un ojo a los proyectos disponibles.


“En el mes de julio acabé finalmente con mi carrera en la universidad de Castilla-La Mancha, 5 años de mi vida que acababan en ese justo momento. Con el panorama de crisis mundial, que aún se mantenía en España, en vez de decidirme a adentrarme en la complicada tarea de buscar un trabajo, decidí buscar donde rentabilizar mi siguiente año de vida.

En ese momento me encontré con un proyecto llamado SVE, que conocía muy por encima, un proyecto que en España no todo el mundo conoce y que debería de ser más conocido.

Anteriormente ya había tenido un gran carácter europeo en mi vida tuve la oportunidad de vivir mi Erasmus en Grecia, un par de becas en el Parlamento Europeo y viajando por toda Europa. Pero este proyecto me pareció, sin duda alguna, el más europeo de todos, aportas tu tiempo y tus conocimientos para crecer y hacer crecer a los demás.

Además, tenía también algunos años como voluntario en algunas asociaciones locales para jóvenes y a nivel más provincial.

Después de elegir varios destinos y de hacer varias entrevistas para esos respectivos destinos, a mediados de agosto, finalmente, tuve mi destino para los próximos 12 meses. Holesov, en la República Checa sería mi hogar durante ese periodo de tiempo.

En el mes de septiembre me encaminé para aquí, y he de decir que los primeros días y las primeras semanas son algo complicadas, es un idioma nuevo, no todo el mundo habla inglés y tienes que ir adaptándote poco a poco a todo. Pero una vez pasado el periodo de adaptación, te das cuenta que vivir como voluntariado europeo, es maravilloso. Todo el mundo en el pueblo te conoce, eres como uno más de la familia de todos los habitantes, y todos te intentar tratar maravillosamente.

Durante estos cinco meses, he sido periodista, mi verdadera profesión, he sido médico con los niños, he sido deportista de élite e incluso me he convertido en un personaje del folclore y la cultura checa, he aprendido checo, lengua de signos y a como cocinar mil y un tipos de sopas checas, pero lo que más he aprendido es a crecer como persona.

Espero que estos meses que me quedan aquí, sean cuanto mínimo, igual que los 5 ya vividos. Para todos los que me leéis y estáis en duda de saber si hacer o no hacer un SVE, por favor, no lo dudéis y tiraros a la piscina, no os equivocáis.”

¿Cómo hacer un jardín vertical? Proyecto SVE de Rocío en Palermo (Italia)

Experiencias SVE en Italia. Me llamo Rocío, soy de Alicante (España) y he realizado mi SVE con duración de nueve meses en Palermo, Italia. Mi trabajo voluntario se ha desarrollado en un centro de día dirigido a personas con discapacidad intelectual, “Edificando Società Cooperativa Sociale”. Junto a este grupo, he realizado mi proyecto personal del voluntariado, hemos construido desde cero un jardín vertical reciclado. Mi organización de acogida, CESIE, me propuso registrar la actividad de algún modo que luego se pudiese mostrar al mundo entero, así que se me ocurrió la genial idea de hacer un video tutorial para que todas las personas puedan aprender a hacer un jardín vertical como el nuestro. Espero que os guste y que a l@s futur@s voluntari@s os sirva para encender ideas!.

Si leyendo el texto, te entraron ganas de hacer un European Voluntary Service,  échale un ojo a los proyectos disponibles.


 

Ana y Judit, voluntarias SVE en Palermo: “Las preocupaciones que traíamos de casa han desaparecido”

Experiencias SVE en Italia. Ana y Judit llegaron hace poquito más de un mes a Palermo a formar parte de “Able Like You” un precioso proyecto EVS coordinado por CESIE en el que ayudan día a día a hacer la vida más fácil a personas con diversidad funcional. Nos han enviado este texto y estos fotos haciendo balance de su primer mes y, como siempre, lo compartimos con vosotr@s.

Si leyendo el texto, te entran ganas de hacer un European Voluntary Service,  échale un ojo a los proyectos disponibles.


Ciao !! Somos Ana Isabel y Judit de 23 y 25 años, respectivamente. Estamos realizando un Servicio de Voluntariado Europeo (EVS) en Palermo (Italia).

Formamos parte de la tercera edición del proyecto “Able Like You” desempeñando un voluntariado con personas con diversidad funcional,  en dos cooperativas locales dirigidas por familiares de los miembros; La Fraternitá y Edificando. Nuestra asociación coordinadora es CESIE, que a través del ámbito asociativo local, nos brinda la oportunidad de conocer más profundamente este campo en el territorio siciliano.

Cuando nos embarcamos en esta aventura, hace poco más de un mes, eran muchas las ilusiones, expectativas, emociones y, también, miedos e incertidumbres que nos acompañaban, sin embargo, una vez superado el primer mes (tenemos que decir que con éxito), las pocas preocupaciones que traíamos de casa han desaparecido.

Recordamos como si hubieran pasado mínimo tres meses, el 4 de noviembre del 2016, cuando nos encontramos en el aeropuerto de Barcelona. Desde entonces, hemos experimentado nuevas sensaciones, aventuras y amistades que han pasado a formar parte de nuestra nueva vida palermitana.

Estamos muy contentas y motivadas con el voluntariado que estamos desarrollando, ya que estar tan cerca día a día de personas con diversidad funcional es algo que nos llena y enriquece como personas. Ellos y ellas se han convertido en nuestros mejores profesores, ya que desde el primer momento nos han enseñado que el lenguaje verbal no lo es todo. Los primeros días teníamos la barrera del idioma, aún así nunca han dejado de intentar comunicarse con nosotras y regalarnos más de una sonrisa cuando estábamos perdidas. Ahora, sin duda, podemos decir que se han convertido en nuestros maestros más ejemplares de italiano.

Uno de los motivos de por qué el tiempo no cobra su dimensión real es porque conoces a mucha gente en muy poco tiempo. Palermo es una ciudad que cuenta con una gran cantidad de voluntarios europeos e internacionales que se encuentran en nuestra misma situación, por lo que es fácil aprender de ellos a través de sus experiencias, culturas, idiomas, etc.

Tenemos que decir que la ciudad de Palermo al principio es un poco caótica, por el tránsito y  el movimiento constante de gente, además de su suciedad particular y sus bellos edificios históricos. Con todo esto, y sin ser como nos la imaginábamos, nos hemos dado cuenta que nos hemos convertido en dos palermitanas más cuando cruzamos sin mirar y no podemos llevar la cuenta de los platos de pasta y arancine que nos hemos comido a lo largo de la semana.

Para terminar, no nos podemos olvidar del bellísimo idioma italiano. Sinceramente, hemos notado una diferencia notable en este primer mes. Para nosotras es mucho más fácil, por ejemplo, que para nuestros compañeros suecos o alemanes. Nos atrevemos cada vez más a soltar frases en italiano y estamos seguras que en estos ocho meses que nos quedan el italiano formará parte de nosotras.

Con este breve resumen, recomendamos a todo aquel que esté interesado en realizar un proyecto de voluntariado, que se anime a vivirlo porque solo así se puede entender qué significa. Con esto agradecer a la Asociación Mundus que nos haya abierto la puerta a este maravilloso mundo!

Molti baci per tutti !!

Ana y Judit

Así fue “Work it out”, intercambio Erasmus+ en Lituania

Experiencias Erasmus+ en Lituania. Del 1 al 7 de octubre, Lidia, Daniel, Onhilda, Karol, Anna, Miguel y Mohammed participaron con Mundus en el youth exchange “Work it out” en Ignalina, Lituania.

Aquí abajo os dejamos un vídeo y el texto de Lidia Jiménez, abulense de 23 años y group leader del Spanish Team en esta experiencia.

Si después de leerlo te entran ganas de participar en algo similar, aquí tienes nuestros últimos proyectos.


¿Miedos?

Todos sabemos perfectamente de qué se tratan y los hemos experimentado más de una vez en diferentes situaciones cotidianas. Pero, ¿qué hay del miedo al cambio? ¿a cambiar de amigos?, ¿de almohada?, ¿de cama?. ¿A cambiar la deliciosa paella de tu abuelo por un plato del que ni si quiera eres capaz de pronunciar el nombre?

Y si solo fuera cambiar de amigos y comida por unos días… pero, ¿y el idioma? porque los españoles somos muy dados a temer el dichoso inglés que llevamos mamando desde primero de infantil y del cual no tenemos ni idea, o eso creemos.

Bueno, pues hoy os recomiendo la cura a todos estos miedos, o mejor dicho, a cómo cambiar de un miedo a un juego, un vicio o incluso una forma de vida. ¡Haz un intercambio juvenil (Youth  Exchange)!
Nuestra experiencia cura-miedos esta vez se estableció en Ignalina, Lituania. Aquí tuvimos la maravillosa oportunidad de compartir unos días con personas de países vecinos, pero de los que no teníamos mucha idea: Polonia, Rumanía, Portugal y Lituania, además de nosotrxs, los españoles.

De momento va sonando bien, ¿no? ¡Pues ahora viene lo mejor! La parte en la que hacemos rutas por la maravillosa naturaleza lituana en pleno otoño, el zumo de manzanas recogidas por nosotrxs, los paseos en bote por el lago, la sauna, la comida y la bebida… Pero sobre todo, la experiencia que nos queda, lxs amigxs por el mundo, las costumbres, los bailes, las risas y la vivencia de compartir todo….

Gracias WE-GO y gracias Asociación Mundus por darnos a nosotrxs, jóvenes con ganas, la oportunidad de explorar, compartir y sobre todo, vivir.

Así fue “Youth Employment in Action II” intercambio juvenil en Rumanía

Experiencias Erasmus+ en Rumanía. Del 24 al 31 de octubre, Sarah, Sandra, Francisco, Aida, Irene y Paqui participaron a través de Mundus en el youth exchange “Youth Employment in Action II” en Milcoveni, Rumanía.

Como siempre, os dejamos con su experiencia personal en este proyecto Erasmus+ en forma de fotos y textos.Si después de leerlo te entran ganas de participar en algo similar, aquí tienes nuestros últimos proyectos.


Aida Fernández, de Cartagena, 29 años:

El intercambio en general ha sido una experiencia muy enriquecedora para mí. En primer lugar, porque me ha posibilitado viajar a un lugar remotamente apartado, el cual, probablemente nunca hubiera visitado de no ser por esta oportunidad. Milcoveni es un sitio muy peculiar y con mucho encanto.

En segundo lugar, porque a través de las actividades y el contacto con gente de otros países, he podido practicar el inglés. He logrado darme cuenta de que puedo hablar delante de muchas personas en otro idioma y hacerme entender bastante bien. Para mi ha sido un reto en este sentido y una prueba para entender que puedo comunicarme en otra lengua con resultados satisfactorios.

En tercer lugar y más importante, porque he conocido a personas maravillosas, con las que me he divertido muchísimo y he vivido momentos inolvidables. Las performances, los intercambios culturales y las actividades en general. Creamos un grupo muy bonito del que nos costó mucho despedirnos.”

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Francisco Lucas Góngora, Almería, 24 años:

Experiencia única, donde no hay espacio para la intolerancia, la desigualdad, la discriminación, el mal ambiente o la estrechez de mente. Conocer gente, culturas, intercambiar música, bailes, comidas, historias de vida, sentimientos y emociones a flor de piel por una semana. Donde reírse y disfrutar van de la mano de aprender y mejorar no sólo profesionalmente sino también personalmente. Claramente repetiré esta experiencia de la que no me olvidaré jamás.

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Irene Hernández, Guadalupe (Murcia), 24 años:

Este proyecto ha supuesto para mí el inicio de una nueva etapa. Una oportunidad para conocer, descubrir y disfrutar de todo lo que uno es capaz de aprender en poco más de una semana. Una de las mejores maneras para formarse; en cuanto al idioma y teoría se refiere.

Sin embargo, creo que lo más importante, y lo que yo destacaré por encima de todo, son las relaciones personales. Reunir a gentes de diversas nacionalidades, con culturas y vidas muy distintas entre nosotros y, aún así, lograr una conexión capaz de concentrar todo lo mejor de cada uno. Disfrutar cada momento y exprimirlos al máximo.

Como ya he dicho, una experiencia incomparable. Deseando contar con otra ocasión para repetir una y mil veces.

Gracias por todo.

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Sarah Gil, Cartagena, 25 años:

Mucha gente me pregunta a menudo qué le veo a viajar durante doce horas para llegar a un lugar recondito, perdido, sin grandes lujos y sin conocer lo que me voy a encontrar.

Pero lo que yo me pregunto es cómo puede alguien no querer hacerlo. Conocer la asociación Mundus a mi, particularmente, me ha cambiado la vida. Esto a lo que la gente llama locura yo lo llamo aventura, experiencia, amistad…

De qué otro modo si no me hubiera atrevido a adentrarme en un inhóspito pueblo de Rumanía, conocer la grandeza de sus paisajes, la amabilidad de sus gentes, hacer una familia tan grande y compuesta de gente de tantas nacionalidades, eso no lo consigues quedándote en casa. Aprender el auténtico sentido de la tolerancia, la multiculturalidad, la amistad.

Tener la oportunidad de realizarte como persona, adquiriendo cualificaciones, mejorando tu idioma,  tu capacidad de hablar en público, el trabajo en equipo, la comunicación con los demás.

La vida es ésto, disfrutar compartiendo, conocer y afrontar tus miedos, si no lo haces, nunca sabrás la satisfacción que supone.

Durante esta experiencia nos hemos podido apartar de la vida moderna. El móvil ya no es tu más fiel compañero, tienes cosas más importantes de las que estar pendientes. Y es asombroso ver que el trabajo manual del campo, del comercio, aún subsisten y no ha sido todo absorbido por la gran industria. Durante el Youth Employment in Action hemos aprendido a ser personas con iniciativa, con capacidad de comunicación y participativas. Pero sobretodo hemos tenido la oportunidad de compartir, ser solidarios y estar unidos. Y eso, al fin y al cabo, es lo más importante.

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Sandra Sanz, Madrid, 27 años:

Ce faci? Qué gusto poder hacer esta pregunta a la gente del pueblo que nos acogió en este súper-intercambio.

Significa ¿Qué tal? ¿Qué haces? en rumano y aunque fuera de las pocas palabras que sabía decir, me sentía bien porque gracias a la forma de ser de la gente de Milcoveni, eso bastaba para iniciar conversación.

No es mi primera experiencia y si algo tengo claro es que lo mejor de estos intercambios es la gente, personas que se cruzan en tu vida, personas de las que siempre aprendes algo.

Yo os invito a todas y todos a que os vayáis, a que probéis esta experiencia porque… quien va, ¡repite!

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Paqui Torres, Elche, 22 años:

Sin duda una vivencia inolvidable y que vale la pena vivir por lo menos una vez en la vida. Este tipo que experiencias son más de lo que se ve a simple vista o podáis leer, la complicidad, la convivencia, el aprendizaje, el entorno, la conexión y energía que se generan cada uno de los días hacen que no solo aprendas habilidades para tu yo profesional sino, para tu yo personal y crecer. 

Muy agradecida a la organización Mundus por darme la oportunidad de poder participar en esta experiencia, el trato y comunicación.

Recomendaría a todas las personas que les gusta viajar, disfrutar de la diversidad  y además aprender en el camino que no dude en participar.

Muchas gracias 😊 

Así fue “A Step Forward in Youth Employment”, curso Erasmus+ en Split

Experiencias Erasmus+ en Croacia. Del 1 al 9 de noviembre María y Gabi participaron con Mundus en el training course “A Step Forward in Youth Employment” en la histórica Split, Croacia.

Os dejamos con sus vivencias en este proyecto Erasmus+ en forma de palabras y fotos. María nos comparte su crónica y Gabi…Bueno lo de este cordobés ya es otro nivel: experiencia formato texto dramático.

Si después de leerlo te entran ganas de participar en algo similar, aquí tienes nuestros últimos proyectos.

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María Vicente, de Madrid, 22 años:

Cuando me llamaron desde la Asociación Mundus para decirme que había sido seleccionada para participar en el training course ”A step forward in Youth Employment: Enriching Regular Youth Work with Quality Entrepreneurial Learning” no cabía en mi de felicidad. Aunque ya había oído hablar de los training courses y de los youth exchanges que ofrece el programa Erasmus +, nunca había tenido la oportunidad de participar en uno de ellos.

El 1 de noviembre, Gabriel y yo nos pusimos rumbo a Split, Croacia. Llegamos al hostal por la noche, ya habían llegado la mayoría de los participantes de 10 nacionalidades distintas y sin perder ni un minuto, tras dejar las maletas en nuestras habitaciones, fuimos a explorar la ciudad por primera vez con el resto de compañeros.

El día siguiente comenzamos el curso en el que tratamos temas como la educación formal y no-formal, la situación de desempleo juvenil en cada país así como sus distintos sistemas educativos, el concepto de emprendimiento, cómo realizar un proyecto de principio a fin, las distintas actividades que pueden llevar asociaciones locales para fomentar el empleo juvenil…. Cada uno de los días fue distinto, pero todos interesantes y entretenidos.

Pero no todo fue trabajo…¡También tuvimos tiempo para divertirnos! Bajo mi punto de vista, una de las cosas más interesantes de estos cursos es la oportunidad que te dan de conocer a gente muy interesante, culturalmente muy distinta y con muchas experiencias de las que aprender. No faltaron los paseos por las estrechas calles del centro, por sus plazas repletas de terrazas, por el paseo marítimo, por el parque natural desde donde las vistas eran espectaculares, tampoco faltaron los cafés y alguna que otra cervecita en buena compañía.

Aprovecho esta ocasión para por una parte, recomendar a todo el mundo que tomen parte en este tipo de proyectos, que cada uno de ellos es una experiencia única, irrepetible y sobre todo muy enriquecedora, y por otra, para agradecer a Asociación Mundus que fomenten este tipo de iniciativas acercándolas cada día a más y más gente.

Gabriel Carrasco, Córdoba, 30 años:

-EL CAFÉ CROATA-

SENTADOS EN UN CAFÉ, UN TIPO MORENO HABLA CON SU AMIGO, JUNTO AL PUERTO DE SPLIT . SOPLA UN AIRE CÁLIDO MIENTRAS UN PERRO CAGA JUNTO AL EMBARCADERO, UN BÚLGARO DESCUBRE LA PALABRA “ABSOLUTELY NOT” Y EL GRUPO PARTICIPANTE CELEBRA UN WORKSHOP EN LA MESA DE AL LADO. EL CAMARERO ACABA DE SERVIR DOS CAPUCCINOS AL MÓDICO PRECIO DE 42 KUNAS.
CHICO MORENO ¿Qué podrías contarme tú si hubieras hecho mi viaje?

AMIGO ¿Qué quieres decir?

CHICO MORENO A ver, es fácil: ¿qué habrían visto tus ojos? ¿a dónde habrían prestado atención tus oídos? Y tus pies, ¿que recorrido habrían hecho?

AMIGO Estás flipado.

CHICO MORENO Lo sé. No es nuevo… ¿pero qué? ¿me entiendes?

AMIGO Sí, sí, te pillo.

CHICO MORENO ¿Y sabrías responderme?

AMIGO La hostia… llego a saber esto no te pregunto qué tal el viaje a Croacia…

CHICO MORENO A Split.

AMIGO Bueno lo mismo da… Croacia es.

CHICO MORENO Que sí, pero es que de Croacia no he visto nada. No he salido de Split, cojones. Eso sí, guapísima.

EL AMIGO LO MIRA CON CARA DE PÓKER.

AMIGO Plantarte en Croacia para no salir de allí… virgencita… Bueno, al menos será grande la ciudad, ¿no?

CHICO MORENO La verdad es que no, pero está de puta madre. Maravillosa para reunir a una manada de flipados que pensamos que emprendiendo, socialmente o no,
podremos cambiar las cosas.

AMIGO Mola.

CHICO MORENO Y jamás pensé que iba a acabar tan hasta los cojones del color amarillo… Madre mía… dos días más allí y se me habría quedado cara de Simpson.

AMIGO ¿Por qué?

CHICO MORENO El hostel, macho, no me veas… Será de diseño, pero se pasaron con el amarillo y cuando te pegas allí veinticuatro horas seguidas te pones loco, ¿sabes? Menos mal que los coffee breaks los hemos tenido fuera. La hostia.

AMIGO Entonces, ¿de qué te quejas?

CHICO MORENO De nada, de nada. Si en general ha sido genial, sobre todo por la gente, como siempre, ¿sabes? Estos viajes tienen una motivación principal… El “topic”… y la verdad es que la mayoría de las veces algo se aprende, otras mejor callarse… AMIGO ¿Y este como ha sido?

EL CHICO MORENO GUARDA SILENCIO. NO DICE NADA. EL AMIGO RÍE.
¡Qué hijo de puta eres! ¿Tan mal ha ido?

EL CHICO MORENO ROMPE A REIR.

CHICO MORENO Que estoy de broma, cipote. La verdad es que no ha sido de los mejores en ese sentido, y tampoco de los peores. Además, siempre es buen momento para reflexionar sobre lo que uno ya conoce. Así que si ves que en el training están explicando cosas que ya conocías, aprovecha para reflexionar sobre ellas.

AMIGO Buen enfoque.

CHICO MORENO Bueno… y tú qué… ¿te vas a animar algún día?

AMIGO No sé, tío… Tengo mis dudas…

CHICO MORENO
Anda, toma, a ver si con esto te animas.

LE DA UNA BOLSITA DE PLÁSTICO PEQUEÑA.

AMIGO ¡Coño! ¿Un regalito?

CHICO MORENO Pues claro.

AMIGO ABRE POCO A POCO LA BOLSITA, CUANDO TERMINA DE ABRIRLA FLIPA.

AMIGO ¿Qué cojones? ¿Un imán de Brasov?

CHICO MORENO Me lo ha dado un colega durante el training course, a ver si te motiva a ti a viajar un poco más.

AMIGO Pero si estamos en Split, ¿qué más quieres?

UNA VOZ SE ESCUCHA EN EL ESTUDIO DE GRABACIÓN: “¡CORTAMOS, CHICOS, YA HEMOS TERMINADO, LO TENEMOS!”

CHICO MORENO Perfecto, terminados, levántate de la silla que van a quitar la pantalla de croma, croata…

SE RÍEN JUNTOS.
Si tú nos has salido de pueblo en tu puta vida, macho…

AMIGO Estás hecho un redomado cabrón.

CHICO MORENO Anda, vamos a tomarnos un café de verdad al bar y de paso te cuento cómo se comen el chorizo en Croacia…

AMIGO ¡Cuenta, cuenta!

CHICO MORENO Solo te diré una cosa: más duro que un martillo. Anda, vamos fuera.

SALEN DEL ESTUDIO

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