Experiencias SVE en Rumanía.  Carla, de Soria, a sus 24 años decidió hacer la maleta y poner rumbo al proyecto “Meeting with languages” en Arad (Rumanía), hace ya 4 meses. Nos ha enviado un texto y unas fotos para ponernos al día y lo compartimos con todos los que nos seguís.  Si leyendo el texto, te entran ganas de hacer un European Voluntary Service,  échale un ojo a los proyectos disponibles.


“Mi EVS esta llegando a su final, y con esto empieza el miedo a lo que me espera después y la tristeza de tener que decir adiós a esta experiencia y todo lo que ello conlleva, dejar atrás un lugar y a la gente que aquí has conocido.

Han sido solo cinco meses, pero parece que aquí el tiempo se intensifica. Todos sabemos que estamos en esta experiencia por un tiempo limitado, y hay que exprimirlo al máximo, así que todos los planes que surgen, planes que probablemente en tu país nunca harías, aquí falta tiempo para unirse. Viajes, fiestas, intercultural evenings, teatros, eventos deportivos… da igual lo que sea que te apuntas a todo.

Me acuerdo cuando me dijeron que había sido seleccionada para participar en este proyecto, no me podía imaginar todo lo que aquí viviría. Ha sido mucho mejor de lo que me esperaba.

Al principio dudé bastante si liarme la manda en la cabeza y venir o no. Lo típico, diferentes prejuicios sobre el país, y muchos comentarios negativos de mis amigos y familia acerca de irme a Rumanía a hacer un EVS, lo cual la mayoría de la gente no sabe en que consiste. Pero ciertas oportunidades aparecen una vez en la vida y es mejor cogerlas que no quedarte con las dudas de que hubiera pasado si…. Además este proyecto apareció en un momento de vacío existencial en mi vida (uno de tantos), no sabía muy bien que hacer con mi vida, el proyecto me gustaba bastante y lo vi como un tipo de señal y dije estas cosas ahora o nunca. Así que me puse manos a la obra, me compré el billete, hice las maletas y en dos semanas estaba volando a Rumanía sin saber muy bien lo que aquí me esperaba.

Han pasado muchísimas cosas, he visitado 5 países, he viajado por toda Transilvania, he hecho auto-stop (algo que en España es bastante impensable), he conocido a gente de mas de 15 nacionalidades diferentes, muchos de los cuales ahora se han convertido en amigos, he conducido con un coche alquilado con luces rotas de Rumanía a Serbia, he aprendido a bailar sevillanas (solo la primera y segunda pero algo es algo) y las he bailado en dos intercultural events, he probado comida y bebida  tradicional de muchos países, he participado en una carrera de canoas y en un cross, he viajado en trenes eternos por Rumanía… y mil cosas más que no voy a escribir porque sino no acabo.

Por todo esto ahora que mi proyecto está acabando, y me queda un mes aquí, no puedo estar más contenta de la decisión que tomé.

El tiempo aquí se ha pasado volando, y se que cuando quiera darme cuenta estaré metida en el avión volando a España. La verdad que cinco meses no han sido suficientes, siento que aun me quedan muchas cosas por hacer aquí y muchos sitios por visitar. Por no hablar además de que hemos estado aquí todo el invierno con un frío que te ca… y nos hemos quedado con las ganas de poder ver como sería pasar aquí el verano, piscina, festivales, buen tiempo y más viajes sin morir de frío tan pronto como sales de la puerta del hostel.

Pequeña recomendación aquí, si podéis elegir no viajéis en invierno (sobre todo diciembre,enero) a lugares fríos porque no disfrutas igual del sitio al que viajas, la mayor parte del tiempo estás congelado deseando meterte a un bar/hostel/hotel para evitar una hipotermia.

A pesar de eso esta experiencia ha sido más que positiva, animo a todo el mundo que este dudando en si hacer un EVS o no que lo haga, que es normal el miedo y las dudas del principio pero en cuanto llegas a tu destino y comienzas a conocer a la gente, empiezas con el proyecto y a construir tu vida en el nuevo país todos esos miedos y dudas se desvanecen. Al final el miedo lo único que hace es ponernos frenos y cortarnos las alas.

Creo que lo que se vive y se siente cuando viajas y vives en el extranjero es imposible hacerlo en tu país. Esto parece un tipo de universo paralelo, un parón en tu vida real en la que todo es posible, la gente está mucho más abierta a todo, es un contexto diferente al de tu vida real en el que no tienes una rutina fijada, cada día es diferente, te ves en situaciones que no suceden en tu vida diaria normalmente, haces amigos de muchos países distintos, convives con otros voluntarios 24 horas, tus amigos y  tu familia están lejos por lo que o te espabilas o te espabilas ya no hay “tuppers” que valgan.

Creo que cuando esté en España de nuevo esto me parecerá un sueño, algo que nunca ha ocurrido, pero que me ha hecho cambiar como persona. Ver las cosas desde otro punto de vista y pensar de manera diferente.”

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