Experiencias SVE. Elvira Abellán nos envía el último texto antes de regresar de un proyecto SVE de 10 meses en República Checa en The North Bohemian Research Library. Un precioso texto que resume una preciosa experiencia. Gracias por ser una voluntaria ejemplar Elvira.

Un generador de buenas historias, fotografías, amistades y recuerdos.

Dentro de unos días cerraré la maleta de nuevo, está vez destino a casa. Aún no sé si feliz o triste, me imagino que la “dura realidad” llegará cuando embarque en el avión, o cuando vea mi dormitorio congelado en el tiempo, o cuando llegue septiembre y la furia del verano se acabe.

Pero lo que sí sé es que voy a echar de menos mi rutina aquí, las caras familiares que me sonreían cada mañana diciendo “ahoj”, tener siempre algo que hacer, un viaje por realizar y una pequeña familia checa con la que siempre puedo contar y a la que tengo tanto que agradecer. Gracias por hacer que todo fuese más fácil y por hacerme sentir como en casa.

Desde que llegue a República Checa he echado de menos algunas cosas, a la familia y a los amigos por supuesto, pero también aspectos materiales y culturales. Y ahora voy a echar de menos cosas que he descubierto aquí y que hace unos meses no sabía ni que existían.

En estos meses he descubierto cosas sobre mi propia cultura y personalidad y también sobre la cultura checa. Pero en especial he encontrado gente y eso es lo mejor de viaja, sacudirte el polvo y la monotonía y recordar que somos todos personas en cualquier parte del mundo. Eso te hace bajar a la tierra, apreciar y entender que somos una pequeña parte de algo más grande, más allá de los miedos y las fronteras.

Diez meses parecen mucho, pero aún me dejo cosas por hacer. En el último curso de formación escribí una lista de 101 cosas que hacer antes de terminar mi voluntariado; ahora me avergonzaría de mirarla, las últimas semanas han volado, y entre tantos viajes no hay mucho tiempo para nada más.

Recomiendo muchísimo esta experiencia, y aunque el lugar hace mucho, después de todo no es lo más importante. He conocido tantos voluntarios como maneras de vivir esta experiencia, cada uno disfruta y aprovecha el SVE a su manera, más o menos respetable. De cualquier forma, es una experiencia de crecimiento personal, un reto, un generador de buenas historias, fotos, amigos y recuerdos.

Elvira Abellán