Erasmus+ VET en Lisboa. Andrea (@theycallme_han) tiene sólo 17 años pero la valentía suficiente para embarcarse en una experiencia que será un antes y un después de su vida. Hace menos de una semana llegó a Lisboa con Solange, Qing, Usman y Bárbara, estudiantes de FP en Santa Coloma de Gramenet para empezar sus prácticas Erasmus+ VET en la capital portuguesa. Os dejamos sus palabras justo antes de marcharse con las que repasa todo el proceso de una manera muy personal. 


 

Al principio lo escuchas en la presentación de el curso. Estás absorto en tu mundo: ”¿En serio mañana empiezan las clases? Tengo ganas de empezar ya, qué verano más largo… Espera, ¿Tengo ganas de empezar?…” hasta que escuchas: ”[…] y gracias a MUNDUS tenemos la oportunidad de colaborar en el proyecto Erasmus+, que permitirá a algunos de vosotros ir a hacer las prácticas al extranjero… -y aquí viene lo que definitivamente te hace levantar la cabeza- con todos los gastos pagados”

Y entonces piensas: ”¿Qué? Espera, ¿Irme fuera a hacer las prácticas? ¿Gastos pagados? ¿¡QUE!? ” y cuando por fin vuelves del viaje que, inconscientemente te has montado en tu cabeza, piensas: ” Bah, esas cosas cuestan de conseguir… No me escogerán. Escogerme, ¿A mi?… No sé, quizá debería intentarlo.”

Las clases empiezan, te olvidas de esto durante el lapso de tiempo que transcurre entre ese primer día y el día en el que abren las inscripciones.

Y entonces empiezan las dudas. ”¿Lo hago?” Le preguntas al compañero de al lado: ”Tío, nos apuntamos?” En un intento de conseguir ese empujoncito que te falta. Rellenas el primer cuestionario: ”Bah, que fácil” piensas.

Cuelgan en la página del instituto un documento que contiene las becas y los requisitos para participar, así como los papeles a presentar y qué cosas suman puntos. Obviamente, lo primero que haces es mirar las becas y los países a los que puedes viajar -¿A quién quieres engañar?- y acabas asombrado por que los países son países que te encantaría visitar y las becas son muy buenas.

Hasta que ves el papeleo que hay que hacer. Empiezan las bajas: El compañero de al lado dice que le da palo hacer tantos papeles, ”Total, no me van a coger a mí, ¿Sabes?” asientes, por que en el fondo piensas lo mismo, pero tú sigues en tu mundo: ” ¿Me presento? Es que tiene razón… Hay muchísima gente interesada como para que me toque a mí.” Por el fondo de la clase se escucha a alguien decir que sin duda, se apunta.

Empiezas a hacer papeles. Fotocopia por aquí, escaneo por allá… Y esta es la primera prueba a superar: ”Buff… Todo este papeleo, tanto ir para aquí y para allá… ¿Y no se ni si me van a coger? No sé ni por qué lo hago, como no me cojan habré perdido el tiempo.”

Entregas todo a tiempo. ”Qué nervios… daré la talla…?” Un profesor entra en clase, avisando de que en una semana salen los resultados.

Y entonces pasa. Has superado la primera prueba. En un momento de felicidad absoluta se lo comentas a tu compañero, os reís juntos por que es increíble que te hayan cogido. A la otra persona de tu clase también la han escogido. ”¿Ya está? ¿¡Me voy!?” La respuesta, te devuelve a la realidad. ”No. Solo has pasado la primera prueba” te comenta el profesor.

Dudas. Otra vez. ”Y ahora, ¿Qué? ¡Si he hecho mil papeles!” Ahora, esperar otra vez. Te llega un correo, te citan para una entrevista. A ti, y a todos los que han escogido. Revisas el e-mail hasta encontrar tu aula, y por el camino vas viendo a todos los que han sido y a los que no han sido escogidos. Sientes lástima por los que ya no pueden seguir adelante, a la vez que te asustas, viendo la cantidad de gente que va a ir.

Llegas a la entrevista. Te has arreglado, hueles bien, como todos. Tienes dudas, como todos. Entras al aula y ves a dos caras conocidas, son profesores tuyos. Sonríes, mientras intentas mantener las formas -por que estás temblando más que un flan- y te sientas. Empieza la entrevista, toda una batería de preguntas de lo más interesantes. Y empiezan a hablarte en inglés, te adaptas perfectamente. ”Vamos, tú puedes, esto está saliendo bien.” Cuando crees que todo va sobre ruedas, en un intento de imitar a la vida misma, la entrevista peligra. Uno de tus profesores ha recordado uno de tus comentarios en clase, y precisamente es uno que te va a traer problemas. ”Mantén la compostura, por favor, no te enerves, explica el por qué de ese comentario con las palabras correctas y todo estará bien”.

Salen las listas. ESTAS DENTRO, ese es TU DNI. ”Dios mío, estoy dentro… ¡ESTOY DENTRO!” y entonces, una vez más, algo te saca de tu mundo de fantasía: ”¿Y la nota de corte? Estoy en el nº 16… madre mía, tanto tiempo esperando… ¿Y si me quedo a las puertas? ¿Y si no llego?”

Pero llegas: ”¡ME VOY DE ERASMUS!” gritas. Y al cabo del tiempo toca hacer más papeles, reuniones, asistir a un fin de semana en no-se-donde y mil cosas más. Todo este tiempo has estado en tu mundo. Hoy solo faltan 2 días. Y aquí es cuando te das cuenta de lo que realmente estás a punto de hacer. Bueno, lo sabes desde inicios de curso, pero por fin lo asimilas.

Te vas, no una semana, un mes. Entero. Te vas lejos. Miras tu habitación: La maleta, abierta en el suelo, llena de dudas, de ”por si…”, de ”pero ¿Y si?”… también has metido ropa, los neceseres, la toalla de playa… Pero ves una maleta vacía, falta de respuestas a todas tus dudas, falta de experiencias que llevarte contigo en el viaje de vuelta… Una maleta que, poco a poco, irás llenando.

”Qué nervios… éste es el último día, debería dormir, mañana no podré, el avión sale prontísimo…”

Apartas la vista de tu libro. El mundo real te sonríe: Has llegado a tu destino.

Anuncios