Por segundo año  nuestra asociación trabaja con la asociación de Falkense una localidad de apenas 150 kilómetros de Berlin, Alemania. 

Allí esta realizando su Servicio Voluntario Europeo nuestra voluntaria Nerea Pindado la cual nos cuenta en el siguiente texto como le va en su proyecto y en su vida en Alemania… Y con el alemán¡

Esperamos que día a día Nerea se vaya encontrando cada vez mejor con este idioma, como ya lo hiciera Beatriz Moya, la anterior voluntaria  en este proyecto. Destacar que dicha voluntaria después de su voluntariado, ha conseguido un trabajo en la asociación alemana, demostrando una vez más que el SVE puede ser una buena via de empleabilidad.  

 

Perdón por haber tardado tanto en dar señales, pero entre unas cosas y otras parece que uno no tenga tiempo para sentarse diez minutos a escribir, aunque bueno, si lo piensas bien, eso es que no me puedo quejar mucho de cómo van las cosas.

El tiempo pasa volando y no me puedo creer que ya lleve medio año por estas tierras. Ahora las cosas son muy diferentes de aquellos primeros días dónde parecía un extraterrestre recién llegado. Sigo sin hablar alemán correctamente (pero ¿quién puede?) aunque ya me voy haciendo entender y puedo mantener conversaciones relativamente normales con los nativos. 

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Con los niños de la guardería es otro cantar, es muy difícil entenderlos y entendernos, pero con el tiempo nos hemos cogido cariño y confianza y el idioma ya no es una barrera. Además, hará como un mes he empezado a trabajar también con los mayores, los que vienen después del colegio para hacer los deberes, con ellos solo hablo en alemán y al principio era una misión imposible, ahora ya es como si hubiera estado siempre allí.

Poco más puedo contar, tuve mi primer seminario hará ya dos meses y aparte de ser una gran experiencia y aprender bastantes cosas, me llevé muchos amigos con los que sigo en contacto y nos movemos por toda Alemania y hasta planeamos ir poco más allá, lo cual se agradece y hace más llevadero vivir lejos (la soledad de los primeros meses fue un gran problema).

Ya me siento como en casa y me duele pensar que esto se va terminando como quien dice (soy de los que ven el vaso medio vacío) por eso pienso disfrutar lo máximo que pueda el tiempo que me queda y esforzarme para ver si puedo hacerme un hueco y quedarme un poco más.

                                                                                                                 Nerea Pindado  

 

 

 

 

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