Fermín, Álvarez, Director General de Noise. Madrid, España.Fermín tiene 30 años, es director de una empresa de éxito y la garantía de que la vida está cómodamente resuelta. Para muchos, esta sería la escena perfecta. Pero Fermín decidió que su historia no se escribía así. Que ese no era el tope. Que la cima de su mundo estaba en Filipinas, en una pequeña isla, perdida en el mapa, viviendo en la ladera de un volcán activo. Y por eso decidió dejarlo todo y marcharse a Camiguin, la isla que será su hogar en los próximos 365 días. Un año lleno de planes como construir una casa, saltar en parapente, bucear con el tiburón ballena, escribir dos guiones, aprender tres sinfonías de piano, crear una sala de cine… Exactamente un mes antes de irse, se sentó con Seiyu Magazine y contó su proyecto-aventura.

Aqui os dejamos una parte de la entrevista que pensamos pueda ser muy interesante para los amigos de MUNDUS a los que no falta el espiritu de aventura.

¿Por qué alguien lo deja todo y decide irse a vivir a la ladera de un volcán?
“A veces, ser fiel a ti mismo requiere una ruptura y encontrar un entorno que te permita estructurar tu día a día de la manera que tú quieres”

¿Tenías la necesidad de huir? “A mi las ciudades me gustan y yo soy muy urbano pero sí que es cierto que el tipo de relaciones que se establecen con las personas son cada vez más artificiales. Te ves obligado a corresponder, en mi caso, a lo que se supone que es un director de una compañía, por muy joven que sea. Son dinámicas que se establecen y que ni te ayudan a ser más feliz, ni a ser más completo. Yo me di cuenta de que tengo un trabajo que me gusta, que me llena, gano bien, pero que tampoco soy mucho más feliz de lo que era cuando no tenía un duro y viajaba por Europa colándome en los trenes. Y aunque suene un poco hippie -y yo soy una persona muy poco hippie-, creo que necesitamos muy poco para estar bien”.

¿Cuándo decides que esto es lo que quieres hacer y que ya no hay marcha atrás?
“De repente, un gran amigo mío tuvo un accidente totalmente absurdo y murió. Y me di cuenta de algo que todos sabemos pero que no siempre somos conscientes y es que la vida se acaba. Me di cuenta de que había abandonado un montón de cosas que me llenaban y que, si mañana llegaba la muerte, me gustaría que me pillara, por lo menos, haciéndolas”.

¿Cuál crees que va a ser el mayor reto?
“Estar solo. Pocas veces en la vida somos obligados a estar solos de verdad y yo soy una persona muy sociable y eso me acojona. Además, me voy a una cultura totalmente diferente, en la que mucha gente habla inglés, pero que tiene una forma de ver la vida muy diferente. Pienso en mí mismo, en mitad de la jungla, solo, con ruidos y me asusta, pero por otra parte es también una de las cosas que más me atrae. Y estar solo era una condición imprescindible para poder hacer lo que me propongo”.

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Estás a un mes de irte. ¿Qué se siente?
“Mucha ilusión. Primero por poder hacer lo que quiero, que hay mucha gente que no puede. Yo estoy en un buen momento de mi vida, mis padres están bien, no tengo ninguna razón por la cual no pueda irme y eso es un privilegio. Cuando hago la página web, aparte de alguna aspiración egocentrista, lo que pretendo es inspirar a la gente a hacer lo mismo. Lo que quiero es inspirar a la gente a encontrar su isla, aunque eso signifique irse a San Sebastián, a Leganés, a Nueva York, o quedarse en Madrid consiguiendo determinado objetivo. Cada uno tiene su isla, lo único es que tiene que encontrarla”.

Uno de los proyectos que tienes es impartir clases. ¿Esperas cambiar un poquito a la comunidad en la que vas a vivir, dejar tu huella allí?
“Creo que lo único que se me da bien realmente es inspirar a la gente. A veces pienso en mi empresa y me doy cuenta de que, aunque es un proyecto magnífico, el objetivo no es algo que genere un mundo mejor. Es decir, ¿hacer que las marcas vendan más, o tengan más notoriedad, hace el mundo mejor? ¿Hace que, cuando se acabe, mi vida haya sido un más? No sé si es un menos, pero desde luego no es un más. Y en el fondo, lo que quiero es hacer cosas que sumen, que sean más. No sé ni qué les voy a poder explicar a unos chavales de una isla, no sé ni si me entenderán, pero me parece una declaración de intenciones, me parece un ejemplo y me parece que, si en determinado momento, logré inspirar a gente para que se involucrara en un proyecto de marketing, puedo lograr lo mismo en otra área”.

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