Muchas fueron las razones por las que busqué una forma de volver a sentir esa ansia por descubrir lugares desconocidos, personas nuevas y diferentes formas de vida.

La primera y más importante es la poca, por no decir inexistente, salida profesional que hay en España hoy en día. Gente formada y totalmente capacitada se ve privada de poder tener un trabajo que le ayude a sentirse valorado y poder realizar pequeños o grandes sueños. A esto, se le une esa espinita aventurera que se te queda tras haber tenido alguna experiencia diferente, en mi caso mi año Erasmus, que me marcó por sus viajes, planes, gente con tus mismas inquietudes…

Y decidí probar a volver a sentir gracias a las miles de oportunidades que aparecen por toda Europa para gente joven como becas, ofertas de trabajo, prácticas…, etc.

He probado con todo. Cada una de esas becas, ofertas… te da más de una razón para probar, y ver si puedes ser parte de ello o no.

En mi búsqueda, y con cientos de intentos a la espalda, me decanté por el Servicio Voluntario Europeo. ¿Por qué? Lo que me llamó primero la atención, es la forma organizada que existe para buscar proyectos de voluntariado. Existe una página web oficial, dónde puedes buscar por temas, países… Luego puedes encontrar páginas en internet, y grupos de facebook que te informan cada vez que se aprueba un proyecto, o cuando buscan a gente, con las características que buscan y detalles en general, como por ejemplo cuánto durarán. Hay proyectos que duran de 2 hasta 12 meses.

Una vez empiezas la búsqueda, te percatas de los miles de proyectos que hay, cada uno de ellos de diferente temario, incluso con objetivos que ni te imaginas, y lo único que quieres es formar parte de ellos y descubrirlos. Arte, cultura, educación, comunicación…para cualquier tema que te interese existe un proyecto. Si no quieres buscar por temas porque tu objetivo es conocer lugares nuevos, puedes buscar dichos proyectos en la infinidad geográfica que ofrece el Servicio Voluntario: Europa, Asía, África, América, y Oceanía, todos al alcance de tu mano.

Yo me decanté en quedarme por Europa, y centrarme en proyectos culturales y de arte. Muchas han sido las veces que me han dicho que no, o simplemente ni me han contestado. No voy a negar que cuesta, porque son muchas las peticiones que reciben, porque no eres el perfil de dicho proyecto, o porque ya han elegido a sus voluntarios. Da igual, siempre existe un proyecto para la persona que quiere ser voluntario. Sigue, no pares de buscar. Traduce tu curiculum al inglés, o al idioma que prefieras, o a todos los que puedas hablar. Escribe una carta de motivación, indicando lo que buscas, lo qué puedes ofrecer, y por qué quieres participar en dicho proyecto. A cada proyecto que veas, y quieras participar, manda tu cv y carta de motivación. Persiste, y aunque encuentres algo perfecto, sigue mandando a otros proyectos. Cuando ese “trabajo” veas que empieza a darte frutos, verás todo lo que ha valido la pena.

Si buscas un proyecto muy concreto o te enfocas en una ciudad o país determinado, te va a costar más que si estás abierto a cualquier oferta de voluntariado. Yo quise un proyecto enfocado al arte y la cultura, y si podía ser en Grecia, Bulgaria o Turquía. La razón más obvia es porque estudié Historia del Arte, y quería estar cerca del arte de estos países. Luego amplié a todos los Balcanes, porque desde siempre he estado enamorada de su cultura. Y al final, encontré mi proyecto ideal, pero no en los lugares qué desee. No niego, que cuando vi el proyecto pensé “he nacido para ese proyecto”, pero el país no era el que yo en un principio quería. No por que tuviera nada en contra, todo lo contrario, pero hice mi Erasmus allí, y luego volví a trabajar allí. Polonia, mi segundo hogar, me daba otra oportunidad. Busqué mi Asociación de envío, y me ayudaron con todo. Antes y después de ser seleccionada. Conocí a la persona que lo llevaba, y gracias a él, encontré muchas de las ofertas a las que podía aplicar. Eché mi CV, y una carta de motivación y recibí la primera oferta de entrevista por skype. Hablé con la chica, más que simpática, haciendo preguntas, y contestando a todas mis dudas. Todo iba por buen camino, y en cuanto terminamos y pasaron algunas horas, me informaron de qué querían que formara parte de su proyecto.

Una vez elegida, tuve muchas contestaciones afirmativas de otros proyectos a los que también había aplicado. Es una situación más que irónica,  también te pasará, pero tienes que estar seguro de que quieres tu proyecto y que vas a disfrutar con él.

Una vez dentro del proyecto tuve que esperar a que se aprobara. Hay proyectos que ya están aprobados y buscan voluntarios. Y hay organizaciones que prefieren buscar primero los voluntarios y una vez seleccionados, proponer el proyecto y esperar a su aprobación. Tras varios meses de espera, he sabido que mi proyecto ha sido aprobado, y ahora sólo me queda saber cuándo me voy y empezar mi nueva aventura en Polonia. Ya conozco a mi compañera de proyecto, a la coordinadora, y la asociación de acogida. He investigado a la ciudad que voy, qué cosas hacer o dónde ir. Cada día que pasa más son las ganas que tengo de ver qué me espera y ¡ser una voluntaria más!

Tendréis noticias mías pronto😛

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